Trabajo Misionero en Senegal
Es interesante saber como se vive
Abraham y el Jembee
Uno de los chicos que forman parte del hogar Esperanza, conducido por el pastor Gilberth Crowe y su esposa en Senegal (Thies).
Abraham tiene 14 años. Habla muy bien español.
Senegal 2012 - Misión cristiana en Senegal
En enero 2012 los misioneros Héctor y Adriana se encuentran en Thiés colaborando en tiempo parcial en la Comunidad "Esperanza"
El siguiente video nos permite conocer en parte a la Comunidad Esperanza, en la ciudad de Thies, Senegal
A continuación compartimos con ustedes recursos elaborados por ellos para que podamos acompañarles a ellos en el proceso en que se van desarrollando las distintas actividades en el lugar.
Ustedes pueden interiorizarse más y ponerse en contacto directamente y diariamente con Héctor Spaccarotella desde su cuenta de Facebook
Las niñas, Adriana y las muñecas...
Las jovencitas de la comunidad de La Esperanza en Thies (Senegal) que alberga a niños Talibe, abandonados por sus padres en manos de Marabues. Se calcula que en este pais hay 100.000 chicos en estas condiciones.
Ademas de Adriana aparece Damaris, la misionera que junto a su esposo llevan adelante el proyecto.
Relato de Héctor: "Conduciendo a lo africano"
Relato de Adriana: "Tercera Jornada en Thies"
Adriana cuenta vivencias de esta esta segunda experiencia misionera en Thies, Senegal a partir de enero de 2012, en el hogar para niños del proyecto cristiano Esperanza.Te proponemos escucharlo y compartirlo. Podés solicitarnos todos y cualquiera de los audios
FOTOS
Primeros días en Thiés
Te invitamos a ver el álbum completo "Misión cristiana en África", en el Facebook de Héctor
Maltrato infantil en Senegal por Héctor Spaccarotella
Maltrato infantil entre los clérigos musulmanes en Senegal
No sólo la Iglesia Católica y otras comunidades cristianas se enfrentan a los maltrato infantiles. Un nuevo informe documenta que niños en muchas escuelas coránicas en Senegal "sufren severos abusos" comparable con la esclavitud.
El abuso sistemático de niños en las escuelas coránicas de Senegal se revela en un informe de 114 páginas publicado hoy por el grupo estadounidense Human Rights Watch y al que ha tenido acceso afrol News. El informe concluye que "decenas de miles de niños en escuelas coránicas de internado en Senegal están sometidos a condiciones comparables a la esclavitud y sufren severos abusos".
El informe examina el "sistema de explotación y abusos" en el que al menos 50.000 niños, más conocidos como "talibés", - la gran mayoría menores de 12 años y muchos de tan sólo cuatro - se ven obligados a mendigar en las calles de Senegal durante largas horas, los siete días de la semana, por los profesores, conocido como morabitos y que a menudo hacen uso de prácticas abusivas.
El informe revela que los menores, a menudo, sufren los abusos más graves, el abandono y la explotación por parte de los profesores. Se basa en entrevistas con 175 talibés, así como unas 120 personas, entre ellas morabitos, familiares que envían a sus hijos a estas escuelas, eruditos islámicos, funcionarios de gobierno y miembros de organizaciones humanitarias.
"Senegal no debe permanecer al margen mientras decenas de miles de niños talibés son sometidos cada día a palizas, graves abusos, y, de hecho, a condiciones similares a la esclavitud", dijo Georgette Gagnon, de Human Rights Watch. "El gobierno debe tomar en serio esta situación, con motivo del Día Nacional Talibé, el 20 de abril, para regular las actividades en todas las escuelas coránicas y responsabilizar a los morabitos de sus actos", añadió.
En la mayor parte de Senegal, de sociedad musulmana, y donde los líderes religiosos tienen un inmenso poder social y político, los niños han sido confiados a morabitos que los educan en estas escuelas coránicas en régimen de internado, llamadas daaras. Muchos morabitos, que actúan de hecho como tutores, llevar a cabo la importante tradición de proporcionar a los jóvenes una educación religiosa y moral.
Pero la investigación realizada por el grupo de defensa de los de
Tres talibés piden limosna a un taxista en una calle de la capital senegalesa, Dakar.
© Thomas Lekfeldt/HRW/afrol News rechos humanos ha mostrado que en muchas daaras hoy en día, "los morabitos están utilizando la educación como una tapadera para la explotación económica de los menores que están a su cargo". Muchos de los morabitos exigen a los niños una cuota diaria, obligándoles a pedir limosna en las calles para conseguirla e infligen graves abusos físicos y psicológicos a quienes no la consiguen. El informe documenta numerosos casos de palizas, y varios casos en que los niños habían sido encadenados y atados.
En los más de 100 daaras en los que Human Rights Watch entrevistó a talibés, el morabito normalmente suele acumular entre 15.000 y 45.000 euros al año a través de las limosnas que consiguen los niños; una suma considerable en un país donde la mayoría de las personas viven con menos de 1,50 euros al día. Las entrevistas sugieren que algunos morabitos incluso llegan a ganar hasta 75.000 euros al año a través de la explotación de los niños que se encuentran bajo su cuidado.
Un niño de 11 años de edad, enviado por sus padres a la edad de siete años a un morabito en Dakar, la capital de Senegal, dijo a Human Rights Watch: "Todos los días tenía que llevar al morabito 600 CFA (1 euro), arroz y azúcar. Si no podía conseguirlo, el morabito me azotaba con un cable eléctrico. Tantas veces en la espalda y el cuello... es demasiado para contar... Cada vez que me golpeaban, me gustaba pensar en mi familia, que nunca puso una mano sobre mí. Pensaba en regresar a casa..."
El nuevo informe documenta "la condición de extrema precariedad en la que viven estos niños". Las sumas importantes de dinero, arroz y azúcar colectivamente aportadas por la mendicidad de los talibés no se utilizaron para alimentar o vestir a los niños. Muchos de los niños sufren malnutrición severa, mientras que las largas horas en la calle los ponen en riesgo de ser dañados por accidentes de tráfico, abusos físicos y sexuales, y enfermedades.
Una típica daara es un edificio abandonado o parcialmente construido que ofrece poca protección contra la lluvia, el calor o el frío. E
Un grupo de talibés duerme en colchonetas en el suelo en su daara. Dada la aglutinación y el deficiente saneamiento, las enfermedades se propagan rápidamente.
© Roy Burroughs/HRW/afrol News n una pequeña habitación suelen llegar a dormir hasta 30 niños. Las enfermedades se propagan rápidamente, haciendo que los niños enfermen muy a menudo - de enfermedades de la piel, malaria y parásitos estomacales - pero rara vez son atendidos por los morabitos. Por el contrario, muchos niños son obligados a mendigar horas extras para pagar sus propias medicinas.
La mayoría de los talibés entrevistados por Human Rights Watch dijeron que sólo tenía una muda de ropa, y más del 40 por ciento no tiene siquiera un par de zapatos y se les obliga a mendigar descalzos. Algunos talibés declararon que cuando se guardaban el dinero de las horas extra de la mendicidad y se compraba una camisa nueva o un par de pantalones, su morabito les cogía la ropa y la daba a sus propios hijos.
"En lugar de que los morabitos garanticen que los niños a su cargo tengan comida, educación y vivienda adecuada, con demasiada frecuencia hacen que los jóvenes se conviertan en meros medios para servir al morabito y su familia", dijo Gagnon. "Es algo inaceptable".
Agotados por los abusos, más de 1.000 niños huyen de las daaras cada año. "Centenares de niños que viven en las calles en las principales ciudades de Senegal representan uno de los legados de la explotación en las escuelas coránicas", según el informe.
Human Rights Watch insta ahora a las autoridades senegalesas a regular todas las escuelas coránicas y "adoptar medidas inmediatas y concertadas para castigar a los profesores responsables que violan las leyes de Senegal contra la mendicidad forzada y el abuso infantil".
El gobierno de Senegal promulgó en 2005 una legislación que penalizaba obligar a otros a la mendicidad para obtener ganancias financieras personales. Pero las autoridades no han tomado medidas concretas para aplicar la ley y poner fin a la explotación y el abuso de los talibés. "Ni un solo morabito ha sido acusado ni juzgado por el delito de la mendicidad forzada, aunque un gran número de estos niños se puede ver en las calles en un día cualquiera", lamenta Human Rights Watch.
Por staff writer
© afrol News

Es interesante saber como se vive
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Alabanza en una aldea cercana a Thies
Terminemos la tarea
Hace muchos años, una empresa petrolera le ofreció a un misionero en la China una fuerte suma de dinero para dejar las misiones y ser su representante en ese país. El misionero se rehusó a aceptar la oferta. La empresa petrolera, deseando abrir un nuevo mercado, le duplicó la oferta de salario. El misionero nuevamente declinó el puesto.
Por fin, le preguntaron qué más quería. ¡Ya no le podemos ofrecer más dinero! - dijo el representante de la compañía. El misionero replicó: El dinero no tiene nada que ver. El dinero es mucho, pero el trabajo es demasiado pequeño.
Interesante respuesta, ¿no? Este misionero entendía que su tarea, su trabajo como misionero, era muy grande, y que ningún trabajo secular - por mejor pagado que fuera - era lo suficientemente importante como para alejarlo de su misión. Sólo la tarea de llevar el mensaje de salvación era bastante grande.
Hoy leeremos de otro misionero, uno de los misioneros más influyentes de la historia. El plantó numerosas iglesias en varios países, en dos continentes. Enfrentó persecución, peligros en la tierra y en el mar y hasta fue apedreado y dejado por muerto en una ocasión. Nada lo detuvo en la realización de su misión, porque él sabía que ésta era tan grande que podría llenar toda su visión.
Lo interesante del caso es que tú y yo, como seguidores de Jesucristo, hemos sido llamados a formar parte de la misma misión. Por lo tanto, las palabras de este misionero no sólo son de interés académico; nos sirven como un llamado a la acción. Abramos la Biblia en Romanos 15, y leamos los versos 14 al 16, para empezar:
Por mi parte, hermanos míos, estoy seguro de que ustedes mismos rebosan de bondad, abundan en conocimiento y están capacitados para instruirse unos a otros. Sin embargo, les he escrito con mucha franqueza sobre algunos asuntos, como para refrescarles la memoria. Me he atrevido a hacerlo por causa de la gracia que Dios me dio para ser ministro de Cristo Jesús a los gentiles. Yo tengo el deber sacerdotal de proclamar el evangelio de Dios, a fin de que los gentiles lleguen a ser una ofrenda aceptable a Dios, santificada por el Espíritu Santo. (ROM 15:14-16)
Ya se han dado cuenta de que el misionero del que hablaba es el apóstol Pablo. El empieza esta sección declarando su confianza en las capacidades de los romanos. Él no los conocía personalmente, y ellos se podrían haber ofendido por algunas de sus exhortaciones. Él les dice que confía en su sabiduría y bondad, pero no se retrae de lo que ha dicho.
¿Por qué? Porque Dios le ha dado una gracia especial. Esta gracia, este don de Dios, es el privilegio de ser enviado con el mensaje de Jesucristo. Esto nos lleva a la primera cosa que aprendemos aquí acerca de la misión que compartimos con Pablo. Se trata del propósito de la misión.
Lo dice el versículo 16. Pablo se imagina como un sacerdote, presentándole a Dios una ofrenda agradable, un sacrificio bueno. ¿Cuál es ese sacrificio? Es el sacrificio de las vidas de personas que antes no conocían a Dios, pero que, al recibir a Cristo, son santificadas por el Espíritu Santo.
¿Alguna vez has tenido un gato? Los gatos suelen tratar de complacer a sus amos trayéndoles regalos. Desgraciadamente, lo que al gato le puede parecer un regalo agradable generalmente no lo es para su amo. El gato se presenta con un ratón o un pájaro muerto, cosa que le encantaría que alguien le regalara. Sólo me puedo imaginar la sorpresa del animal cuando su amo responde con asco en lugar de regocijo ante el regalo.
Dios nos dice que a Él le complace que nosotros participemos en la misión de llevar las buenas nuevas de salvación alrededor del mundo. Este es el regalo que Él quiere que le traigamos. Las vidas de las personas que se convierten al Señor son una ofrenda que a Él le trae alegría.
Jesús nos dijo lo mismo. Él dijo que hay más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no tienen que arrepentirse. La misión de llevar el mensaje de salvación es motivo de gran alegría y gozo para Dios.
¿Quieres darle gusto a Dios? ¿Quieres complacerle? Una de las mejores maneras de hacerlo es unirte a su misión alrededor del mundo. Tu participación en la misión mundial de Cristo contribuye a la formación de esa ofrenda agradable a Dios, la ofrenda de vidas entregadas.
Ahora bien, ¿cómo se realiza esta misión? Encontremos ahora el secreto del poder de la misión en los versículos 17 al 22:
Por tanto, mi servicio a Dios es para mí motivo de orgullo en Cristo Jesús. No me atreveré a hablar de nada sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para que los gentiles lleguen a obedecer a Dios. Lo ha hecho con palabras y obras, mediante poderosas señales y milagros, por el poder del Espíritu de Dios. Así que, habiendo comenzado en Jerusalén, he completado la proclamación del evangelio de Cristo por todas partes, hasta la región de Iliria. En efecto, mi propósito ha sido predicar el evangelio donde Cristo no sea conocido, para no edificar sobre fundamento ajeno. Más bien, como está escrito: Los que nunca habían recibido noticia de él, lo verán; y entenderán los que no habían oído hablar de él."* Este trabajo es lo que muchas veces me ha impedido ir a visitarlos. (ROM 15:17-22)
¿Cómo realizó el apóstol Pablo su misión? ¿Lo hizo por su propia astucia, usando sus grandes estudios y su propia capacidad para convencer a las personas? ¿Dependió de su carisma y sus conexiones?
¡No! Al contrario, él dice que no se atreve a hablar de nada más que lo que Cristo ha hecho por medio de él. El secreto del poder de la misión es la dependencia en Cristo, por medio del Espíritu Santo. Pablo logró predicar el evangelio y sembrar iglesias en lugares donde nadie había llegado sólo porque dependió del poder de Dios.
Fue el Espíritu Santo quien realizó señales que confirmaban la predicación de Pablo. Fue el Espíritu Santo quien trajo convicción a los corazones de los que oían su mensaje, para que se arrepintieran de sus pecados y confiaran en Jesucristo. Pablo nunca perdió su dependencia total en el Espíritu.
Me temo que nosotros fácilmente la perdemos, y por esto, nuestros esfuerzos a veces son meramente humanos en lugar de ser sobrenaturales. Vemos nuestros recursos, que son pocos, y decimos: ¡No podemos dar nada! ¡Que den otros! Vemos nuestro estado legal o familiar, y decimos: ¡No podemos ir! ¡Que vayan otros!
Pero el poder de Dios se demuestra en la vida de los que dicen, como dijo Isaías, Heme aquí; envíame a mí. Se demuestra en la vida de los que dicen, como Pablo: No me atreveré a hablar de nada sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí. La tarea de evangelizar el mundo es enorme, pero nuestro Dios es más grande aun. Es sólo en su poder que lo podemos hacer.
Dios nos está llamando a dejar de mirar nuestras limitaciones y empezar a enfocarnos en su poder. Nos está llamando a dejar de ser prácticos y prudentes, y a lanzarnos por fe a la aventura de su misión mundial.
Años atrás, un desfile de carros alegóricos pasaba por la calle principal de una gran ciudad cuando, de repente, uno de los carros se detuvo. Se le había terminado el combustible. Para colmo, ¡el carro alegórico representaba a una empresa petrolera! Con millones de litros de gasolina a su disposición en los depósitos de la compañía, al conductor se le había olvidado abastecer el carro.
A nosotros se nos va a terminar el combustible si no aprendemos a depender siempre del poder de Dios para realizar su obra. Una de las formas de hacerlo es pasar tiempo en oración. En la oración expresamos en palabras nuestra dependencia del Señor. Reconocemos que su Espíritu es la fuerza motora, no nosotros. Nos apoyamos en El.
Cuando hayamos comprendido de dónde viene el poder para la misión, podremos pensar en nuestra participación en la misión. Leamos los versos 23 al 33 para conocer más de esto:
Pero ahora que ya no me queda un lugar dónde trabajar en estas regiones, y como desde hace muchos años anhelo verlos, tengo planes de visitarlos cuando vaya rumbo a España. Espero que, después de que haya disfrutado de la compañía de ustedes por algún tiempo, me ayuden a continuar el viaje. Por ahora, voy a Jerusalén para llevar ayuda a los hermanos, ya que Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una colecta para los hermanos pobres de Jerusalén. Lo hicieron de buena voluntad, aunque en realidad era su obligación hacerlo. Porque si los gentiles han participado de las bendiciones espirituales de los judíos, están en deuda con ellos para servirles con las bendiciones materiales. Así que, una vez que yo haya cumplido esta tarea y entregado en sus manos este fruto, saldré para España y de paso los visitaré a ustedes. Sé que, cuando los visite, iré con la abundante bendición de Cristo. Les ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que se unan conmigo en esta lucha y que oren a Dios por mí. Pídanle que me libre de caer en manos de los incrédulos que están en Judea, y que los hermanos de Jerusalén reciban bien la ayuda que les llevo. De este modo, por la voluntad de Dios, llegaré a ustedes con alegría y podré descansar entre ustedes por algún tiempo. El Dios de paz sea con todos ustedes. Amén. (ROM 15:23-33)
Estos versículos destacan tres formas de participar en la misión mundial de Jesucristo. La primera es ir. Dios llama a algunas personas a ir a otros lugares para llevar su mensaje. Pablo fue uno de ellos, y quizás tú también lo seas.
La segunda forma de participar es dar. Pablo trata el tema con mucha gentileza, pero no lo ignora. Él había recaudado una ofrenda de algunas iglesias para los hermanos necesitados en Jerusalén, e iba de camino para entregárselo. Después de ir a Jerusalén, su intención era visitar Roma - pero sólo como una parada en su viaje a España, en aquel entonces una provincia lejana y remota del imperio romano.
Su esperanza es que los romanos lo apoyen en su proyecto de llegar a España. A esto se dirige en el verso 24. Aunque Pablo tenía el oficio de fabricar carpas, y lo hizo en ocasiones, él también sabía que tenía el derecho de recibir apoyo de las iglesias. Cuando lo recibía, quedaba libre para dedicarse a tiempo completo a la obra del Señor.
Nuestras ofrendas les permiten a nuestros obreros y misioneros entrar a lugares donde, de otra manera, no podrían vivir, y dedicarse a la obra de predicar el evangelio. Aunque tu ofrenda no sea mucha, cuando se suma a las ofrendas de muchos más, es capaz de alcanzar alrededor del mundo.
La tercera forma de participar en la misión se encuentra en los versos 30 al 33. Es orar. Pablo pide a sus lectores que se unan a él en la lucha por medio de la oración. Cuando nosotros oramos por nuestros misioneros de forma directa y específica, nos unimos a la lucha. Nos paramos hombro a hombro con ellos y peleamos la batalla espiritual con ellos. También compartimos su victoria.
Quiero invitarte en esta mañana a considerar cómo aportarás tú a terminar la tarea. Esta semana, toma tiempo todos los días para orar por nuestros misioneros. Considera cuánto puedes contribuir a la misión mundial. Con fe, haz un compromiso ante el Señor. Pregúntate, además, si Él te estará llamando a ir. Juntos, podemos terminar la tarea.
Pastor Tony Hancock
